Conviviendo
con el Lupus
Aprender
a vivir con Lupus es como todas las cosas en la vida. Uno tiene que
aprender a hacerlo y este aprendizaje no se hace de la mañana a la
noche.
La
vida está hecha de placeres y obligaciones. Ciertamente, el Lupus se
nos impone como una obligación, pero depende de cada persona que esta
carga sea más liviana o más pesada.
El
tener que convivir con el Lupus tiene dos aristas fundamentales: Por
un lado está el peso de soportar. Físicamente, una dolencia crónica
y. por el otro lado, está el intenso temor que a menudo acompaña a
la enfermedad. Aún en pacientes que tienen control sobre ella. A través
de la información y la educación, el paciente puede aprender a
luchar en estos dos frentes, incorporando su acción personal a la
labor del equipo profesional, y lograr así controlar su Lupus, más
que ser controlado o invadido por él.
La Enfermedad En El
Cuerpo
Hace
ya tiempo que ha habido un cambio extraordinario en la forma de pensar
esta enfermedad. El Lupus ya no es más visto como una enfermedad de
crisis sino como una enfermedad crónica.
Muchos
años atrás, cuando los tratamientos eran muy limitados, y la tasa de
mortalidad muy alta, el Lupus era considerado como una enfermedad de
continuas crisis o catástrofes. Los pacientes pasaban de una
complicación a otra cada vez mayor, vulnerando con cada crisis su
resistencia física.
El médico
centraba, entonces, su accionar en tratar de sacar al paciente de esas
crisis, cuando esto era posible. Lo que sucedía en el paciente entre
una crisis y otra, era considerado como de menor importancia. Con el
mayor conocimiento de la enfermedad y con el uso de la Prednisona
(corticoide) el Lupus se transformó en una enfermedad diferente, a
menudo, con dos fases bien reconocibles: la primera, es la de un período
de severidad y aumento de síntomas graves que conducen el diagnóstico
y a su tratamiento. En la segunda, quizás, no vuelva a enfermar
gravemente sino que más bien, estará crónicamente enfermo. En esta
etapa, algunos tienen largas remisiones, mientras que otros continúan
sufriendo síntomas muy molestos. Estos síntomas, si bien no ponen en
peligro la vida, interfieren la posibilidad de llevar una vida normal
y requieren continuo tratamiento, a menudo, en la forma de una baja
dosis de Prednisona.
Es
importante que los pacientes con Lupus estén atentos a estas dos
fases, porque los brotes o crisis lúpicas pueden suceder todavía en
esta etapa crónica y porque, actualmente, los pacientes pueden ayudar
a su médico a detectar cuando un brote está comenzando.
¿Cómo
es esto posible? Los síntomas que la enfermedad ha provocado en el
pasado son, con frecuencia, los síntomas que tienden a repetirse a lo
largo de su desarrollo. Hoy, la mayoría de las crisis lúpicas no
ocurren sorpresivamente, sino que los pacientes comienzan notando una
lenta pero persistente disminución de su estado general, a veces,
durante varios días, semanas o meses.
Debido
a que los mayores problemas de la enfermedad siguen a los más
moderados síntomas, tales como: fatiga creciente, dolor en las
articulaciones, aumento de la caída del pelo, etc., el paciente
atento podrá intuir que algo está comenzando. Nadie conoce su cuerpo
mejor que el paciente. Es él y no el médico quien puede sentir el
inicio de una crisis.
*Aparición
de Síntomas Nuevos
Aunque
el Lupus es una enfermedad que tiende a repetirse, los pacientes
pueden desarrollar, durante el curso de la enfermedad, nuevos síntomas
o signos encubiertos que es necesario conocer de antemano, para poder
alertar al médico, quien hará un examen clínico cuidadoso e indicará
análisis de laboratorio para chequear cualquier otra evidencia.
Detectado a tiempo, sólo será necesario, en muchos casos, un pequeño
aumento en las dosis del medicamento.
*
Síntomas que no Desaparecen
Una
de las partes más difíciles del Lupus, son esos síntomas que
persisten durante muchos años después de una crisis, como: la fatiga
crónica, la falta de energía vital, la incapacidad de hacer todo lo
que anteriormente se podía hacer.Estos síntomas son frustrantes y
configuran el rostro más característico de esta enfermedad crónica.
Después de haber superado la parte más severa de una crisis, estos síntomas
se presentan como los más difíciles de combatir.
Es
necesario aprender a vivir en estas condiciones y limitar la actividad
de acuerdo a lo que realmente es posible. El tener que convivir con el
Lupus tiene dos aristas fundamentales, Por un lado está el peso de
soportar, físicamente, una dolencia crónica y, por el otro lado, está
el intenso temor que a menudo acompaña a la enfermedad, aún en
pacientes que tienen control sobre ella.
A
través de la información y la educación, el paciente puede aprender
a luchar en esos dos frentes, incorporando su acción personal a la
labor del equipo profesional, y lograr así controlar su Lupus, más
que ser controlado o invadido por él.
La Enfermedad y sus
consecuencias anímicas
Quienes
padecen Lupus experimentarán la enfermedad por el resto de sus vidas.
Esto puede modificar su capacidad de trabajo, cambiar su vida de
pareja y familiar, y también su vida de relación, produciendo en
cada uno un cambio de visión y de modo de sentir la vida.Nuevas y
fuertes emociones surgirán. Se sentirán tristes, preocupados,
enojados, y quizás, heridos por pensamientos de muerte, aún cuando
la enfermedad esté bajo control. Miedos de distintas índole
constituyen la pesada carga que deben aprender a manejar los pacientes
con LES. El lograr mitigar estos temores significa aliviar una parte
importante del Lupus. Por eso, la educación del paciente, es tan
importante. La ignorancia en el Lupus genera temor. El conocimiento,
en cambio, genera confianza y ayuda a lidiar con la enfermedad.
El temor a la depresión
En
algunos pacientes, esos sentimientos de culpa y depresión pueden
transformarse en una pesada carga y el médico debe estar alerta. El
Lupus es tan complejo que, a veces, no es claro si las emociones del
paciente están relacionadas con la enfermedad misma, o con el
tratamiento, o con la normal dificultad de adaptación a tan seria
enfermedad, aunque también puede deberse a una combinación de todos
esos elementos.
En
algunos casos, la opinión de un psiquiatra puede ayudar al médico a
descartar ciertos elementos y llegar así al mejor tratamiento del
cuadro. Consultar la opinión de un psiquiatra es similar a pedir la
opinión de un dermatólogo o de cualquier otro especialista.
Frecuentemente, muchos pacientes se sienten turbados, pensando que están
mentalmente desequilibrados. Esto es la lamentable consecuencia de una
actitud, muy generalizada de nuestra sociedad, que acepta el estar
severamente enferma físicamente, pero rechaza o niega toda alteración
que la enfermedad pueda provocar psíquicamente.
Es
normal sentir tristeza y preocupación por la salud perdida. Es
necesario aprender a aceptar la enfermedad, tratar de conocerla y no
de negarla.
El temor a la
incertidumbre
¿Empeorará
mi enfermedad? ¿Estaré mal nuevamente? Los pacientes con Lupus, a
menudo buscan una respuesta a estas preguntas. Si bien el médico
puede dar, en muchos casos, una respuesta alentadora, el paciente debe
aprender a dar a su médico un margen de tiempo para saber en qué
dirección está soplando el viento.
Se
debe aprender a encausar esta apremiante necesidad. Encontrar la
terapia y dosis apropiada para controlar el Lupus toma algún tiempo.
Contrariamente
a lo que ocurría hace 30 años, en la actualidad, los médicos están
capacitados para mantener la enfermedad bajo control, a través de un
seguimiento regular. Por lo tanto, los pacientes con Lupus pueden
confiar en que una crisis sorpresiva y severa no les sucederá.
El temor a morir
No
llama la atención que los pacientes de Lupus, en medio de una seria
crisis, lleguen a pensar en la muerte. Algunas veces estos
pensamientos perduran aún después que la crisis ha pasado y no
pueden menos que pensar qué cerca han estado de morir.
En
verdad, padeciendo una seria enfermedad crónica, o lidiando con ella
desde la posición de un familiar o del médico, muchas veces
recordamos que algún día moriremos. Pero el paciente puede
preguntarse también si su enfermedad lo conducirá a ello más tarde
o más temprano. Este miedo es normal y no hay nada mágico que lo
haga desaparecer. Como tantas cosas en el Lupus es necesario
enfrentarlo, y hallar el modo de superarlo. A veces, una sincera
conversación con el médico puede ayudar al paciente a comprender que
aún cuando las cosas se presentan mal, hay siempre un lugar para la
esperanza.
La Tarea Impostergable
Del Paciente
Apertura
Mental
¿Qué
pueden hacer los pacientes para aliviar estos temores? Ellos deben
discutir estos temas con su médico. Por supuesto, esto es fácil
decirlo pero no hacerlo. A nadie le es grato pensar o hablar sobre el
miedo a la muerte.Se les dice a los pacientes que tengan confianza en
su médico. Otra vez, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Sin
embargo una buena relación de confianza puede darse entre ellos
siempre que tanto el paciente como el médico se den, mutuamente,
tiempo.
El
Lupus no es sólo una "enfermedad crónica" a la que el
paciente debe aprender a adaptarse, sino que también implica tener un
"médico crónico" a quien el paciente debe también
aprender a adaptarse, y viceversa. Dándose un margen de tiempo, los
enfermos con Lupus pueden beneficiarse grandemente siendo sinceros y
abiertos con su médico.
A
veces los pacientes evitan preguntas temiendo la respuesta. De hecho,
esa respuesta significa, generalmente, un alivio. No es bueno guardar
esas inquietudes dentro suyo. Anímese a preguntar. Haciendo esto, no
sólo estará enfrentando sus temores en una forma sana y positiva,
sino que también estará ayudando a su médico a tomar decisiones
sobre el tratamiento más conveniente.
En
verdad, uno de los mayores desafíos en el tratamiento del Lupus es
separar los síntomas del Lupus que necesitan tratamiento de aquellos
síntomas que no lo necesitan. El médico debe evaluar constantemente
lo que es peligroso para el paciente de lo que sólo es penoso o
fatigoso para él. Formulando preguntas y hablando sobre sus miedos y
aflicciones, los pacientes pueden ayudar a su médico a tomar esas
importantes decisiones.
La búsqueda del
bienestar
A
través del proceso de una enfermedad crónica como ésta, los
pacientes deben buscar siempre actividades que los hagan sentir mejor.
Y si más tarde o más temprano, encuentran algo que los hace sentir
mal ¿por qué no evitarlo? Trate de escuchar a su cuerpo. Hágase
tratar bien. Al principio, quizás es difícil decir: "Por favor,
ayúdame", pero esto se logra sabiendo aceptar nuestros propios límites.
Organización
Un
punto importante es ser organizado. Manejar día por día los
distintos aspectos de su Lupus le ayudará a tener un mejor control.
Es aconsejable llevar un cuaderno donde apuntar los síntomas, dosis
de drogas y sus efectos colaterales, además de sus propias
impresiones. Será de gran utilidad cada vez que visite a su médico
o, si debe en algún momento, ser internada.
Perseverancia
Esencialmente,
el esfuerzo se debe centrar en lograr la mejor adaptación posible a
esta compleja situación, tratando de no abandonar nunca el timón de
su vida.
Que Más Puede Hacer
Un Paciente
Como
vemos, el Lupus es una enfermedad complicada. No siempre es fácil
para el médico responder a todas las preguntas.
Ser
un miembro de los Grupos Soporte puede significar una importante ayuda
para encontrar apoyo e información adicional, no sólo para el
paciente sino también para su familia.
Se
sorprenderá y lo estimulará encontrar a otras personas que ya han
pasado por lo que Ud. esté ahora experimentando. A través de las
reuniones o simposios con especialistas en Lupus, el intercambio de
información actualizada, los encuentros informales con otros
pacientes, el compartir proyectos comunes, los Grupos de Soporte de
pacientes con Lupus son una valiosa arma a su alcance.
En síntesis,
los pacientes pueden lograr un control de su enfermedad, informándose
sobre ella, adaptándose a las cosas que no se pueden cambiar y
teniendo una actitud abierta y solidaria con los médicos y con los
otros pacientes con Lupus.
Finalmente,
el paciente puede aprender a tener esperanza. Cada año trae algún
progreso en el conocimiento del Lupus, sus causas y, sobre todo, su
tratamiento.
De:
Lupus:The disease with 1000 faces" del Dr Jean-Luc Senecal
publicado por Lupus Canadá,'91.
Como
puede apreciarse a través de la lectura de estas paginas se requiere
de una buena relación Médico-paciente-familiar-entorno en el manejo
de esta enfermedad. He creído conveniente poner a consideración
vuestra un valioso aporte de la literatura y alguna dirección
adicional para consulta.
Dr.
Luis Zurita Gavilanes
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