Lupus,
nutrición y dieta
Los
tratamientos de moda incluyendo las dietas drásticas deben ser
evitados, puesto que estas dietas, entre otras cosas, le piden al
individuo que disminuya ciertas clases de alimentos como carbohidratos
y que aumente otra clase de alimentos como proteínas. Estas dietas,
por su propia naturaleza, no están balanceadas en forma apropiada y
no son adecuadas para una buena nutrición.
Sedebe
entender que para que las células funcionen en una forma normal,
requieren adecuada nutrición. Hoy en día sabemos que tanto los
anticuerpos como la función celular en general y especialmente de
aquellas células del sistema inmunológico, pueden ser afectadas en
forma adversa, si hay deficiencias en la nutrición o desequilibrio
nutricional. De tal manera que se recomienda que se siga una dieta
balanceada para que no haya efectos nocivos, en una red tan compleja
como es el sistema inmunológico, si se utilizan dietas inadecuadas.
Por
ejemplo, en experimentos hechos en animales, si faltan proteínas, el
timo que es responsable de la maduración normal de las células T, se
deteriora, lo que a su vez perjudica la protección que los
anticuerpos y los mecanismos de defensa celular ofrecen. Lo mismo
sucede con la deficiencia de vitamina B6. El zinc, que existe en una
cantidad mínima en la dieta normal, tiene un papel preponderante en
la función de más de cien enzimas diferentes. (Las enzimas son moléculas
que regulan el metabolismo celular.) Una deficiencia de zinc puede
conducir a defectos en las células T y severas anomalías de la función
inmunológica. (Una dieta normal y balanceada contiene una cantidad
adecuada de zinc.)
Ciertos
pacientes de LUPUS y aún algunos médicos creen que los suplementos
vitamínicos (a veces en grandes cantidades) pueden ayudar a mejorar
la enfermedad. Estos casos no se pueden descontar, pero existen otras
explicaciones para la mejoría, antes de que se pretenda que las
vitaminas son la única causa del alivio. En primer lugar, el LUPUS se
caracteriza por remisiones y exacerbaciones de tipo espontáneo. Si
esa remisión ocurriera durante el tiempo en que el paciente esté
tomando suplementos vitamínicos o cualquier otra terapia no
tradicional, se atribuiría en forma incorrecta, la mejoría, al
cambio de la dieta. En segundo lugar, algunas manifestaciones del
LUPUS tales como la fatiga y la debilidad tienen un componente psicológico
significativo además del problema físico. Si uno no se siente bien,
hay una tendencia a volverse inactivo. Esto se puede volver un círculo
vicioso en el cual la inactividad lleva a mayor inactividad y
debilidad, lo cual es un problema serio en cualquier enfermedad crónica.
Si el/la paciente cree en las vitaminas, esta creencia puede afectar
al componente psicológico y hacer que el/la paciente se sienta mejor,
tornándose más activo (a) y disfrutando de una sensación de salud.
El/la paciente puede atribuir su mejoría al efecto terapéutico de
las vitaminas, aunque éstas no hayan tomado parte alguna en el
proceso.
Hace
algunos años se creía que algunas vitaminas tenían cierto efecto en
el LUPUS, pero investigaciones llevadas a cabo sobre este efecto no
confirmaron esta creencia.
Sólo
muy recientemente hemos empezado a comprender la importancia de los
factores nutricionales en muchas de las enfermedades. La necesidad de
una dieta balanceada que contenga cantidades moderadas de todo tipo de
alimento, se destaca como un principio generalmente aceptado. Las
dietas drásticas que propenden a un exceso o exclusión de ciertos
tipos o grupos de alimentos, son más dañinas que beneficiosas.
Debemos reconocer, así mismo, que necesitamos llevar a cabo
investigaciones más exhaustivas sobre la nutrición, antes de que
podamos apreciar en forma total e inteligente el tratamiento
nutricional de las enfermedades como el LUPUS.
También
se estudian otros aspectos de la dieta relacionada con el LUPUS. Un
grupo de investigadores ha descubierto que algunos animales
cuadrumanos (monos) presentan algunas de las manifestaciones del LUPUS
si se les da de comer demasiadas semillas y brotes de alfalfa, al
parecer, los retoños de alfalfa contienen un aminoácido poco común
llamado L-cavanina. Todavía se está estudiando la relación entre
este descubrimiento y el LUPUS humano. Es necesario indicar que el
brote de alfalfa es uno de los alimentos sugeridos por las llamadas
dietas nutritivas. También se investigan los efectos de la alteración
de calorías y otros alimentos con que se nutren las diferentes cepas
de ratones que contraen LUPUS. Otros investigadores estudian la forma
en que estos ratones responden inmunológicamente a los alimentos, ya
que la dieta es la fuente principal de substancias ajenas al cuerpo.
Aunque se han encontrado algunas irregularidades, todavía es muy
prematuro presentar observaciones de valor o aplicación de éstas en
el LUPUS humano. También se estudia el valor del ácido
eicosapentanoico, un componente poliunsaturado de cierta clase de
aceite de pescado, como suplemento nutritivo, que afecta las
reacciones inflamatorias y la función del sistema inmunológico. En
resumen, varios investigadores continúan estudiando los efectos de la
alimentación en el LUPUS.
Aunque
no hay evidencia de que el tomar o fumar en forma moderada sea específicamente
dañino para los/las pacientes de LUPUS, se recomienda que éstos no
fumen. El LUPUS puede afectar los pulmones, lo que combinado con la
evidencia sólida de que el fumar acarrea una serie de problemas de
salud, hace necesaria la recomendación de no fumar, ya que existe una
probabilidad mayor de problemas crónicos del aparato respiratorio en
los paciente de LUPUS que en el resto de las personas.
Dr.
Luis Zurita Gavilanes
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